En un momento en el que se cuestiona el periodismo es el mejor momento para hacer buen periodismo y de ello hablamos con Cristina Valdivieso, periodista del Diario de Sevilla. Cristina entró a trabajar en el diario en pleno boom de la información digital, siendo redactora de la sesión digital del medio. Más tarde formó parte de la sección de deporte para terminar siendo la responsable de la sesión de Salud del Diario de Sevilla. Por ello conoce bien cómo es el trabajo en un periódico y cómo funcionan las redacciones.
Hablamos con Cristina del funcionamiento de la redacción de su diario, de las Fake News y de cómo ve ella el periodismo en la actualidad
Cristina, cuéntanos cómo se organiza el trabajo diario en la redacción de Diario de Sevilla.
Los redactores estamos en una búsqueda constante de temas, por lo que el trabajo diario es prácticamente ininterrumpido. Cada mañana celebramos una reunión en la que participan los equipos de SEO, métricas de audiencia y Digital. En ella ponemos en común los temas en los que estamos trabajando, repasamos la última hora y recibimos información sobre las tendencias de búsqueda en internet y redes sociales. Esto nos ayuda a orientar parte de la producción informativa hacia los intereses de la audiencia.
¿Quién decide qué temas ocuparán la portada o tendrán mayor relevancia cada día?
Cada sección cuenta con un jefe responsable al que los redactores trasladamos propuestas e informaciones procedentes de nuestras fuentes. Posteriormente, esos temas se plantean a la dirección del periódico y, en una segunda reunión por la tarde, se decide qué contenidos irán a portada y con qué nivel de relevancia.
En un contexto de sobreabundancia informativa, ¿cómo se filtra y prioriza lo que se publica diariamente?
En la edición digital el filtro es más amplio. La prioridad es estar presentes en las búsquedas de los usuarios, de modo que cuando alguien busque una información concreta aparezca Diario de Sevilla. Por ello, se publica una gran cantidad de contenidos. En cambio, en la edición impresa existe una selección más estricta, centrada en temas de mayor profundidad e interés para un lector más específico y maduro.
¿Siguen los medios marcando la agenda pública o esta depende más de redes sociales y tendencias digitales?
En mi opinión, actualmente los medios se adaptan en gran medida a la actualidad que generan las redes sociales y las tendencias digitales. Aun así, siguen siendo fundamentales los temas propios y exclusivos, ya que permiten diferenciarse y atraer lectores mediante información original.
Todo medio posee una línea editorial. ¿Cómo influye en el enfoque de determinadas noticias?
Más que hablar únicamente de línea editorial, diría que los medios son también empresas. Por ello, existe una orientación determinada que condiciona ciertos enfoques y decisiones informativas.
¿Se debate internamente el tono o encuadre de informaciones sensibles o polémicas?
Sí. El redactor propone un enfoque inicial según su criterio profesional, aunque en ocasiones ese planteamiento puede modificarse en función de las decisiones de la jefatura de sección o de la dirección.
¿Cómo ha cambiado internet la rutina de trabajo en la redacción respecto a hace unos años?
Siempre he conocido una redacción muy vinculada a internet, ya que mis inicios fueron en la sección Digital. Más que un cambio radical, hablaría de una evolución constante. Actualmente, por ejemplo, la inteligencia artificial empieza a utilizarse en tareas técnicas como la transcripción automática de entrevistas.
Con la llegada de las redes sociales, ¿ha cambiado la relación entre medios y audiencia?
Sin duda. Hoy gran parte del trabajo también consiste en mantener presencia en redes sociales y aprovechar los temas que generan conversación entre los usuarios.
¿Qué cambios se han introducido para adaptarse a estas nuevas formas de informar?
La adaptación es continua, pero uno de los principales cambios fue reforzar el trabajo orientado a la última hora y a la inmediatez digital. También se presta más atención a formatos breves y ágiles que faciliten la lectura online.
Los bulos circulan cada vez más por redes sociales. ¿Con qué frecuencia detectan informaciones falsas que intentan entrar en la agenda informativa?
Es algo habitual. Precisamente por eso el periodista trabaja siempre con fuentes y verifica cualquier información recibida por canales no oficiales. No se publica nada sin haber sido contrastado previamente.
¿Siguen algún protocolo de verificación antes de publicar?
El principio básico sigue siendo el mismo: contrastar la información por varias vías fiables.
¿Quién asume la responsabilidad final de comprobar que una información es veraz?
El periodista debe asegurarse de que la información está bien cerrada y verificada antes de presentarla para su publicación. Si no puede garantizarse su fiabilidad, lo correcto es descartarla.
Alan Rusbridger afirmó que “La máxima obligación del periodismo es la veracidad. Y si no lo podemos conseguir, el periodismo no tiene sentido”. ¿Cree que la desinformación actual pone en peligro la credibilidad de los medios tradicionales?
Puede influir negativamente, aunque no comparto una visión pesimista. Como lectora, sigo recurriendo a medios tradicionales cuando quiero profundizar y obtener información fiable. No me basta con contenidos superficiales publicados en internet.
¿Qué necesita el periodismo actual para reforzar la confianza del público?
No creo que el periodismo serio haya perdido completamente esa confianza. El problema surge con ciertos medios que priorizan el clic frente al rigor. El periodismo basado en información contrastada sigue siendo la mejor vía para mantener la credibilidad ante quienes realmente desean informarse.
Este es un espacio de trabajo personal de un/a estudiante de la Universitat Oberta de Catalunya. Cualquier contenido publicado en este espacio es responsabilidad de su autor/a.
Debatecontribution 0en Cristina Valdivieso, del Diario de Sevilla: “El periodismo basado en información contrastada sigue siendo la mejor vía para mantener la credibilidad”.